pabon

La venganza de las pelucas

In Uncategorized on mayo 2, 2009 at 7:45 pm

Desde su polvoriento escondite, las envalentonadas pelucas  advierten con su habitual pobreza de lenguaje “calmaránse nomás”. En contradicción con su propio alegato, según el cual cuando pierden salen ganando, las patéticas pelucas, acusan de igualado, atrevido e ignorante, a aquél que osó frenar sus merecidas pretensiones. Lo que no queda claro es el origen de tanta “inteligencia”—que no es intelligentsia—pues de esas cosas no enseñan en las escuelas de pelucas.
Y es que nadie cuestiona a las pelucas como ser “bien bacanes”, ellas siempre han dictado cátedra de como hablar gangoso, con gramática corrupta, pero con el swing que solo da la exposición al trago caro y a las buenas farras. Ah—suspiran—si estos ignorantes supieran.
Pero los ignorantes, con cabeza y sin peluca. no saben—ni les interesa. Se han perdido algunos chuchaquis trabajando y estudiando, que es lo que hacen las cabezas cuando no tienes pelucas que los apadrinen. No tanto como las pelucas, claro está, pues las pelucas no trabajan—se rompen el…—uy que guacharnaco, casi se me escapa una palabrota que solo luce en el léxico de una sofisticada peluca.
Pues como decía, ahora todos –menos ellas—son ignorantes, brutos-bestias, fascistas-comunistas, y otras cosas que tampoco entienden. Las pelucas malosas, que en su juventud se jalaban los años, paseaban por mil colegios copiando deberes y comprando exámenes, tienen ahora la sagrada labor de señalar, con el más indigno de sus dedos, a estas cabezas ignorantes que les quieren quitar lo que en “buena ley” les corresponde.

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El Verdadero Populismo

In Uncategorized on abril 27, 2009 at 10:35 am

Publicado en 11/10/2006–El país.es

Populismo por aquí, populista por allá. Las bocas se llenan de acusaciones y nunca ha sido más cierto: “Una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad”. Los satanizadores del pensamiento han emitido sentencia ¡Que el pánico cunda! Nos ataca el populismo.

No queda tan claro, sin embargo, cómo los tecnócratas que desprecian todo conocimiento que no se traduzca en contante y sonante, han adquirido la prerrogativa de poner apelativos a candidatos e ideologías. No recuerdan cuando el dueño del país llamó “vagos” a todos quiénes se usaran su capacidad intelectual para interpretar la realidad social que los rodea.

Receta fantástica esta, quien no coincida conmigo será llamado elitista intelectualoide o embaucador populista, dependiendo de la moda en el mercadeo político.

Pero que no se engañe nadie, los verdaderos populistas son los que esperan que los ecuatorianos votemos en contra de nuestros propios intereses, que le hagamos barra al TLC para que por arte de magia ingresemos al primer mundo, que prefiramos que la OXY salga vencedora contra de los intereses de nuestro propio país, que aplaudamos las amenazas del FMI y repudiémos a Chávez por cantarle la tabla al dueño del mundo. En definitiva, parafraseando a John Maynard Keynes, que pongamos nuestra fe en un desquiciado sistema que presupone que la avaricia redundará en beneficio de todos.

Tan enfermiza conducta ha sido repetidamente estudiada. La víctima defiende al victimario para ganar su simpatía hasta que un día rompe el ciclo y reconoce quién la ha atemorizado todo el tiempo es el verdadero “populista”.

España le dolía a Unamuno

In Uncategorized on marzo 28, 2009 at 5:48 pm

España le dolía a Unamuno–aquella desquiciada que enfrentó a padres e hijos, hermanos y hermanas. El odio visceral contra aquella república soñadora fue aplacado por las fuerzas reaccionarias y católicas del franquismo. Muerte, destrucción y miseria dejaron los años de guerra. Heridas que hasta aún no sanan. La España republicana y democrática no pudo contra la cruzada apoyada por terratenientes fascistas y nazis. Sí señor Mena Villamar, existe amnesia colectiva en las derechas asesinas que han usado estrategias legales o ilegales para “salvar la patria”.
Mucho se equivocan quienes tachan de masas ignorantes y amnésicas a quienes cambiar el Ecuador.

A la respuesta:

Puso mal hasta el apellido–nada extraño en este tipo de análisis.
Solamente alguien así puede confundir el nacional-socialismo con el socialismo (digamos el de la república de Weimar) pero claro, habría que haber estudiado historia y saber leer bien. Pabón, con B.